PEPE CEREZO

Bitcoin entre Secondlife y Napster

Aunque parecen lejanos los tiempos en los que se hablaba de la “nueva economía”, la economía digital sigue padeciendo las consecuencias de su bisoñez. Lo constatamos periódicamente, cuando parece superada la última burbuja nos vemos inmersos en la siguiente.

Pocos dudan de que el proceso de transformación y de cambio de modelo provocado por la digitalización es imparable, pero seguimos moviéndonos en un entorno incierto e inestable. En gran medida la mayoría de los agentes del sector: empresas, analistas, medios de comunicación, inversores, etc. han fomentado en mayor o menor medida la montaña rusa en la que se ha convertido el mundo de los negocios y de las empresas digitales, creando en muchas ocasiones excesos y falsas expectativas de forma más o menos interesada.

Si bien es cierto que se empieza a percibir claramente cuáles son las reglas de juego y cuáles serán los principales protagonistas globales, siguen surgiendo novedades que pueden alterar un negocio, un sector o incluso el sistema financiero en su conjunto o, por el contrario, quedarse en una moda pasajera. Un nuevo ejemplo de esto es el interés suscitado por Bitcoin, la moneda virtual que acapara la atención de los medios de comunicación y de no pocos bancos centrales y entidades financieras de todo el planeta.

Bitcoin se presenta como la primera moneda electrónica global, basada en los modelos P2P descentralizados y que por tanto no necesita el respaldo de un banco central. La moneda virtual se despidió el pasado mes de noviembre con una cotización de 1.242 dólares. Son muchos las empresas y webs que se han apresurado a aceptar los Bitcoin como moneda de cambio. Además, y para ayudar a que su leyenda crezca, su origen es incierto. Se especula con que fue creada por una o varias personas desconocidas que actúan bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto, inquietante y atractivo, verdad?

Al tratarse de un modelo muy disruptivo podemos estar ante un fenómeno de magnitudes imprevisibles, Bitcoin podría representar el futuro de un nuevo capitalismo descentralizado o, por el contrario, ante una sobrevaloración basada en expectativas ficticias como ocurrió con Secondlife, el mundo virtual 3D que nos ofrecía una nueva realidad digital y que se desvaneció a la misma velocidad que llegó.

Ambos tienen motivos y razones para defender sus posiciones; pero aunque finalmente la burbuja Bitcoin estalle es probable que deje una importante secuela, más importante sin duda que la dejada por Secondlife. Lo verdaderamente relevante es que Bitcoin parece haber abierto un nuevo camino para lo que puede ser el dinero virtual en el futuro, con un impacto inimaginable en el modelo financiero en su conjunto. Continuando con las similitudes y buscando en la reciente historia de Internet, Bitcoin puede ser al dinero lo que Napster fue para la música. Es probable que Bitcoin desaparezca o se diluya como otros tantos servicios y tecnologías que parecían llamados a cambiar sus sectores pero, sin duda, ha abierto ya nuevos caminos.

Dada su complejidad Bitcoin presenta problemas incluso de ejecución y manejo ya que requiere grandes recursos de procesamiento, pero el trabajo colaborativo de cientos de “voluntarios” que de forma altruista participan en la minería de Bitcoins pone de manifiesto una vez más el poder de la comunidad. Las monedas virtuales han venido para quedarse y Bitcoin es pionera en lo que parece un fenómeno de consecuencias inimaginables.

No obstante, para algunos Bitcoin y el dinero digital representan el sistema perfecto para el blanqueo de capitales y las transacciones de dinero proveniente del narcotráfico o la venta de armas, mientras que para otros es el final de los bancos centrales y del control gubernamental.  Como tantas otras veces Internet abre nuevos caminos y expectativas divergentes que pueden llevarnos hacia un neocapitalismo descentralizado o hacia el fortalecimiento de una nueva oligarquía, veremos…

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